Uno de ellos es el acceso a información segura sobre Misoprostol, como se menciona en la nota, informando al público del trabajo de la línea y sobre todo de la importancia del Misoprostol para la salud de las mujeres y como estrategia contra la clandestinidad del aborto.
Además se cita estadística producida gracias a la información que las mujeres que llamaron a la línea nos brindaron de manera voluntaria. Gracias a todas ellas, se puede tener más información sobre la situación del aborto en el país.
Reproducimos la nota a continuación.
Octubre 1, 2012
La lucha por el aborto libre
La lucha de las mujeres peruanas por un aborto libre, seguro, informado, accesible y que sea parte de las políticas públicas ha sido larga y ha estado llena de obstáculos.
Los responsables de que las mujeres no tengan derecho a decidir sobre su cuerpo, su vida y su futuro son la Iglesia católica, con una ideología patriarcal en la cual la mujer es un útero más que un ser humano, y el Estado, indolente e irresponsable frente a la muerte de las mujeres por abortos inseguros.
Las estrategias por el derecho al aborto libre en el Perú son diversas. Por un lado, diversas organizaciones feministas han visto el aborto como un tema de derechos humanos y de salud pública y han hecho incidencia en el Estado exigiendo un protocolo para el aborto terapéutico y la despenalización del aborto por violación.
Por otro lado, colectivos feministas intentan colocar el debate del aborto como un tema de autonomía y libertad de las mujeres para decidir, como acceso a la información para todas y como una forma de ejercer ciudadanía y de radicalizar la democracia.
EL PROTOCOLO
El aborto terapéutico es legal en el Perú desde 1924 y se da cuando la vida de la mujer está en peligro de muerte o cuando la gestación puede producir un daño permanente en la salud física o mental de esta. Pero la única forma de que el aborto terapéutico pueda implementarse en hospitales a nivel nacional es a través de un protocolo que desde hace 88 años espera aprobación.
Este protocolo habría salvado la vida de miles de mujeres, pero año tras año los ministros de salud no han tenido la valentía de aprobarlo. En el reciente Plan de Igualdad de Género 2012-2017, esta medida seguirá siendo postergada por cinco años más, por lo que el Estado se convierte automáticamente en el responsable de la muerte de aproximadamente 500 mujeres hasta el 2017.
LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO
Despenalizar el aborto es una demanda que se le exige al Estado con el fin de que las mujeres que abortan no sean tratadas como delincuentes, juzgadas y sancionadas por tomar una decisión libre que posibilita sus vidas. Aquí no se discute si el aborto es correcto o incorrecto, aquí el tema central es: ¿Estamos de acuerdo con que las mujeres que abortan vayan presas?
Debido a la sanción penal sobre el aborto, cada año más de 400 mil mujeres tienen que recurrir a abortos clandestinos. Las mujeres que tienen la posibilidad de pagar un aborto en clínicas particulares pueden reducir los riesgos de muerte, pero las mujeres pobres no, ellas están condenadas a vivir abortos inseguros, insalubres y riesgosos, a poner en riesgo sus vidas y a que la carga social les caiga encima con todo el estigma de la culpa y la vergüenza, reduciendo su calidad de vida e impactando en su autoestima. El aborto en el Perú es accesible para aquellas que tienen las posibilidades de pagar, las demás están condenadas a vivir una vida que no quieren, a ser madres por obligación y a insertarse en la cadena de pobreza, en donde también insertan a sus hijos.
EN CAMPAÑA
El Perú es el país en Sudamérica con la mayor cantidad de denuncias por violación: 35 mil mujeres al año son violadas y mil 750 terminan embarazadas, según reportes. Al querer abortar, estas mujeres que ya han sido violentadas se ven inmersas en una espiral de violencia al tener que hacerlo en condiciones inseguras, al ser denunciadas, judicializadas, sentenciadas a tres meses de cárcel y al quedar registradas con antecedentes penales.
En el 2009 se presentó un proyecto de ley para despenalizar el aborto por violación, pero este ni siquiera fue discutido en el Con- greso. Esta semana, integrantes de diversas organizaciones feministas han lanzado una campaña nacional de recolección de 65 mil firmas para presentar el proyecto de ley para la despenalización del aborto por violación sexual, ya no como iniciativa legislativa, sino como iniciativa ciudadana. La recolección de firmas culminará en mayo del 2013 y será presentada al Congreso.
Se espera que los medios de comunicación jueguen un rol importante, que cuestionen el poder y el control que se ejerce sobre la vida de las mujeres y les impide tomar decisiones sobre su futuro.
AUTONOMÍA PARA DECIDIR
Desde actos contraculturales hasta servicios telefónicos, los colectivos feministas han puesto el dedo en la llaga al asegurar que lo que se debate con el aborto no es un tema solamente de salud pública o de política estatal, es un tema de desprecio a la vida de las mujeres, de perpetuarlas en un espacio de marginalidad y exclusión, de controlar y disciplinar sus cuerpos, de forzarlas a la maternidad y a la heterosexualidad, de mantenerlas subsumidas en la ignorancia y en la imposibilidad de acceder a información sobre abortos seguros.
La información es poder. Y el poder es lo que se les ha negado históricamente a las mujeres con el objetivo de que no se manejen con autonomía en una sociedad machista que se sostiene sobre estructuras de opresión que producen y mantienen formas desiguales y marginales de existencia, condicionadas por diversas variables de vulneración como el género, el sexo, la raza, la discapacidad, la clase, la orientación sexual, la identidad de género, etc.
Mucho por saber…
-El estudio denominado “Aborto inducido: incidencia y tendencias mundiales de 1995 a 2008” revela que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 13% de las muertes maternas que se produjeron en Latinoamérica en el año 2008 fueron causadas por complicaciones de abortos inseguros.
- Cerca de un millón de mujeres en Latinoamérica son hospitalizadas anualmente por complicaciones de un aborto inseguro.
- Según el primer reporte de Línea Aborto: Información Segura en el Perú, el 59% de las mujeres que llamaron a la línea durante el primer año de atención dijeron usar métodos anticonceptivos.
- Según el reporte, el 86% de las mujeres tenía alguna información sobre métodos abortivos, pero no era exacta. De ese porcentaje, el 56% había escuchado de las “pastillas”, pero sin información exacta sobre su uso correcto.
- El estudio de Delicia Ferrando indica que la tasa de complicación por abortos ha disminuido notablemente a partir del uso del Misoprostol.
Un número para salvar vidas:
Una de las acciones más importantes es la difusión de información vía telefónica sobre el uso de pastillas para abortar. Esta iniciativa funciona en Argentina, Chile, Ecuador y también en el Perú como estrategia contra la clandestinidad del aborto y por la salud de las mujeres.
La línea telefónica de la Colectiva por la Libre Información para las Mujeres brinda información gratuita sobre el uso de pastillas (Misoprostol) para abortar, basada en guías médicas publicadas por organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aseguran su efectividad hasta la semana 12 de embarazo.
La Línea Aborto: Información Segura viene funcionando en Lima desde el 2010, las mujeres que desean información llaman y la línea les devuelve la llamada con la data requerida según cada caso, edad, situación. La información que brinda la línea telefónica salva vidas.
Cuando la información sobre el uso correcto del Misoprostol sea accesible –hoy en día el gobierno no la imparte–, cuando no existan barreras para adquirir el medicamento, se habrá logrado el principal objetivo: mujeres dueñas de sus vidas y libres para decidir con autonomía.
El Misoprostol es considerado esencial por su eficacia, bajo costo y bajo riesgo usado adecuadamente. Inicialmente creado para combatir las úlceras, lleva más de 20 años como práctica establecida por las mujeres para interrumpir sus embarazos por ellas mismas y sin supervisión médica.











